S03E01 "Los últimos ocho meses"
No estaba muerto, estaba de parranda
Cuánto tiempo.
Ya no me acuerdo de cómo hacía esto. Igual tú también te has olvidado de mí. ¿Tiene acaso sentido que vuelva? No sé. Bueno, fake it ‘till you make it, supongo. Allá vamos.
Ey, hola.
Soy Miguel Escribano y estás leyendo una entrega muy especial de Gritando al vacío que ha sido escrita dos semanas antes de mandarse. En caso de que efectivamente la hayas recibido, significa que en ese intervalo de tiempo me han confirmado que ya no tengo cáncer.
Es un ejercicio extraño. Desde mi punto de vista, este texto está, simultáneamente, enviado y borrado. Una suerte de superposición cuántica literaria salpimentada de ansiedad. Y, en cierto modo, esos estados no colapsarán hasta que mi médico pronuncie su diagnóstico. Pero, en tu extremo de la realidad, el resultado es que tanto el gato de Schrödinger como yo nos hemos salvado y reina la alegría.
Por supuesto, hay infinitos universos paralelos en los que hoy tú no has recibido ningún mensaje y yo estoy enfrentándome a una nueva realidad, pero tienes la suerte de vivir en este, así que es motivo de regocijo. Sólo espero, desde mi realidad superpuesta de hace dos semanas, estar viviendo en tu mismo universo.
¡Bueno, bueno, bueno! Vaya forma de arrancar una puta newsletter. Física, existencialismo y cáncer. Ya me disculparás. Como decía al inicio, se me ha olvidado cómo va esta movida. O quizás nunca supe y siempre fue así. Chi lo sa.
En cualquier caso, es estadísticamente probable que esta información te haya pillado de primeras, así que empezaré por el principio.
El 27 de julio arranque la segunda y brevísima temporada de esta newsletter.
Aquella publicación tenía un fuerte tono emotivo y en un momento dado comentaba, como de pasada, que “sigo expandiendo mi colección de dolencias, especialistas y pruebas médicas”.
Ahora puedo contarte que esa misma semana me habían hecho un TAC y una biopsia. Unos días más tarde me diagnosticarían un linfoma de Hodgkin, y en agosto recibí mi primera dosis de quimioterapia.
Fun stuff, indeed
A pesar de mi intención de continuar con la newsletter durante el tratamiento, es notorio que acabé por abandonar el propósito. Esto se debió por un lado a la carga física y mental de la situación, pero por otro a no tener nada que contar que no estuviese de un modo u otro relacionado con mi estado. Y había prometido no divulgar mi dolencia a los cuatro vientos, así que esta prestigiosa publicación acabo por languidecer.
Eso sí, las pocas entregas que escribí durante ese periodo están cuajadas de subtexto, así que te dejo la divertida opción de revisitarlas con esta nueva información presente. ¡Dos por uno!
Sin embargo, en mi presente hace ya un mes de mi última sesión de quimio, y en el tuyo ya me han dado el alta, así que soy libre, de una vez por todas, para hacer lo que más me apasiona: hablar de mis mierdas.
Y vaya si tengo cosas para hablar, porque estos ocho meses han sido todo un viaje.
Si bien lo que he tenido era el equivalente a la tercera regional de la oncología y que el tratamiento me ha provocado efectos secundarios más suaves que las resacas de mucha gente, soy famoso por mi fragilidad física y mental, así que se me ha hecho un poco cuesta arriba por momentos.
Además, se han dado una sucesión de divertidas coincidencias que han multiplicado el desgaste, como, por ejemplo, haberme mudado a Madrid a estudiar justo antes de necesitar tratamiento médico constante en Zaragoza, teniendo que viajar en tren cada semana durante la peor crisis ferroviaria en años.
Oh, boy, What a ride
Pero, al mismo tiempo, estos meses han resultado ser el periodo más creativamente fecundo de mi vida. No sólo he podido aferrarme al máster de guion para estabilizar mi estado emocional, sino que he descubierto algo sorprendente: a pesar de no tener especial interés previo (recordemos que me inscribí con el objetivo de trabajar en algún programa de entretenimiento mientras hacía monólogos), resulta que, quizás, me gustaría y se me daría bien escribir series y películas.
De hecho, si todo va acorde a lo previsto, de aquí a junio habré terminado mi primer largometraje y habré presentado junto a mi compañero nuestro proyecto de serie de ficción ante un plantel de productores. Ahí es nada. Y estoy tremendamente ilusionado y orgulloso de ambos proyectos.
Pero no te vayas a pensar que eso es todo. ¡En absoluto! En tan solo la punta del iceberg de todas las estupideces en las que estoy trabajando. Tengo en paralelo una cantidad de sandeces y tropelías que no te haces idea, estimado lector. Y todas ellas te las intentaré colar a cambio de dinero o atención en algún momento futuro, no lo dudes por un segundo.
No obstante, creo que para un primer reencuentro ya hemos tenido suficientes emociones, de modo que me reservaré todo eso y más para futuras cartas.
Al respecto de lo cual, voy a volver a coger ritmo poco a poco, así que por ahora intentaré escribirte cada dos semanas. Si no lo logro, prometo devolverte el dinero :D
Hasta la próxima.
Un beso.

