S03E03 "Tercer cacho"
Qué pesao macho
Ey, hola.
Soy Miguel Escribano y estás leyendo Gritando al vacío, la newsletter que se escribe entre guiones, flexiones y trap guarro.
Como acostumbro a decirle a mis parejas, me temo que hoy seré breve, así que espero no ser también decepcionante.
Estas dos semanas han pasado volando, y por volando quiero decir barely surviving. Durante esta quincena he escrito mucho más de lo que me gustaría y muchísimo menos de lo que debería. He presentado mi largometraje a una convocatoria. He visto poesía en directo. Dos veces. He reído en un show de comedia. He tenido una cita. He visto una película. He asistido a una jam de jazz y, tras completar estas líneas, a un concierto. Por hacer, casi hago hasta una dominada completa, fíjate si he hecho cosas.
Ah, bueno. Y además tengo un trabajo por las mañanas y un máster por las tardes.
Wow
Seamos sinceros, nunca he sido una persona muy dada al dinamismo. Soy más de naturaleza contemplativa y ocasionales explosiones de actividad. Así que no me está sentado muy bien este ritmo de vida. O dicho de otra forma:
Me quiero tirar de cabeza a una puta picadora de madera
Quedan algo menos de dos meses hasta entregar los proyectos del máster y ya hay apuestas millonarias en Polymarket sobre en qué punto de ese periodo perderé completamente la cabeza y saldré a la calle desnudo.
Por si no sabes qué leches es Polymarket, es una de las inesperadas gemas con las que nos ha obsequiado recientemente el late stage capitalism. Te dejo que lo descubras por ti mismo en toda su estúpida extensión, pero te adelanto que lo que está pasando últimamente es como si el insider trading y la corrupción gubernamental tuvieran un tórrido romance completamente encocados en la sala de guerra del Pentágono, usando los portaviones y submarinos nucleares estadounidenses como juguetes íntimos, y a continuación procedieran a criar al retoño a base de vídeos de criptoestafas.
Es bonito saber que millones de personas pueden llegar a morir para que el primo del contable del secretario de defensa yanki gane lo suficiente en bolsa como para comprarse un piso de 90 metros en Madrid.
En fin, que me voy por las ramas.
Como iba diciendo, estoy gestionando una adecuada cantidad de ansiedad a causa del largometraje y la serie que estoy escribiendo. Sin embargo, es importante señalar que el origen de dicho agobio viene de la ilusión y las esperanzas que tengo depositadas en ambos proyectos. No quisiera ser reiterativo con la anterior newsletter, pero me parece que están bastante bien.
Me gustaría mucho poder contarte más sobre ellos, estimadísimo lector, e incluso soltarte aquí sendas sinopsis de dieciocho páginas para que las disfrutes en detalle. No obstante, tal despliegue de camadería literaria es imposible en el presente instante. Puesto que los estamos mandando a convocatorias de subvenciones, y además son los trabajos de fin de máster, deben permanecer inéditos. Y, por ridículo que suene, compartirlos parcial o integramente en aquesta humilde publicación supondría, bueno, publicarlos, vaya.
Lo que sí que puedo enseñarte es el comienzo de la carta de motivación que adjunté para intentar ser seleccionado en las Residencias de la Academia del Cine.
Sé que era noviembre, porque aún no habíamos tenido que entregar la sinopsis. Sé que era miércoles por la noche, porque a la mañana siguiente tenía quimioterapia. Sé que estaba en un taxi, porque siempre cogía uno desde la estación. Y sé que fue en una story de Instagram, porque así llenaba el tiempo del trayecto. Por saber sé hasta la persona que lo compartió, pero para eso no hay ningún motivo en concreto. El caso es que siempre sabré perfectamente cuándo, dónde y cómo leí por primera vez el término “safari humano”.
¿Por qué te cuento esto? Para demostrarte que soy igual de notas en todos los aspectos de mi vida, claro :D
Respecto a la serie de ficción aún puedo compartir menos información, pero te dejo la lista de reproducción que confeccioné para establecer la atmósfera.
De hecho, las primeras ocho canciones son los títulos y bandas sonoras de los ocho capítulos que la componen. Si las escuchas en orden quizás logres hacerte una idea de la evolución del tono emocional de la trama.
¡Dios mío! ¡Qué divertido divertimento te ofrezco! ¡Cuantísima interactividad contiene esta newsletter! ¡Ojalá no se acabe nunca! NUUUUUUNC…
Bueno, que eso, que mándame fuerzas (o whisky), que las voy a necesitar.
Un abrazo.
Chao.

